Postoperatorio / inconvenientes


El hecho de llevar un fijador externo es angustioso, al menos al principio. Según algunos pacientes, más que un shock físico supone un shock psicológico. El niño tiende a esconder el miembro en el que tiene colocado el fijador externo, pero se acostumbra pronto a llevarlo.

El tratamiento es largo y el paciente atravesará varias fases psíquicas. Es posible que incluso atraviese una fase depresiva, a veces imperceptible en el niño. En este caso es necesario un gran apoyo familiar, sin caer en el infantilismo sobreprotector, y a veces la ayuda de un psicólogo. Cualquier tratamiento largo (al igual que las leucemias o los cánceres) dejan huellas en los niños que influyen en la vivencia psicológica que persistirá a la edad adulta. El aspecto relacional a la edad adulta puede verse modificado por los tratamientos seguidos de niño.

A veces hay que reforzar los lazos con los amigos. Dependiendo de lo que desee el niño operado, habrá que invitarlos al domicilio, organizar salidas, etc.


     

Docteur Jean-Marc GUICHET, MD, PhD, Doct Sci - Centre Phocea, 14 Blvd Gustave Ganay 13009 Marseille
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